Los Argentinos NO sabemos decir “NO SE”



Sentimos una extraña vergüenza de quedarnos sin una respuesta que dar; nos resulta molesto que nuestro conocimiento pueda llegar a tener varios huecos en blanco, y por eso siempre tenemos una respuesta a mano. Aunque no sea la respuesta a lo que nos preguntaron. Aunque no sea, siquiera, un equivocado lance. Siempre tenemos que
contestar algo. Cualquier cosa; menos “no sé”.
De muy chicos nos han inculcado que ser ignorante es algo nefasto, oprobioso, denigrante. Ahí está la terrible imagen de ser mandado al rincón del aula por burro.
Por no saber. Y el miedo a ser enviados a la esquina de los ignorantes, nos hace decir cualquier palabra a cosas que, en el fondo, ignoramos.
“Sólo sé que no se nada”, dijo Sócrates y fue elegido como el hombre mas sabio. Y no era sabio por saberlo todo, sino por ser consciente de su ignorancia.
Mas de una vez nos hemos escuchado a nosotros mismos dando una respuesta sacada de la manga rota de un mago, incapaces de responder “no sé”. Nuestra primera reacción es responder, sin darle tiempo al cerebro de que nos diga si sabemos lo que nos preguntan o no; y precisamente por miedo a que el cerebro nos diga que somos ignorantes, es que respondemos lo primero que se nos viene a la cabeza.
Nunca nos enseñaron a decir “no sé”, porque eso sería enseñarnos a ser ignorantes.
Ser ignorante es el primer paso al conocimiento. “Nadie nace sabiendo”, suelen
decir las comadres, esos Sócrates de barrio que solemos despreciar. Desde el momento en que asumamos nuestra ignorancia (sobre el tema o cuestión que sea) le estamos abriendo la puerta a nuestra curiosidad para instruirnos sobre eso que
ignoramos.
Yo desconfío de aquellos que siempre tienen una respuesta para todo; en cambio, aprendo mucho de aquellos que saben responder “no sé”.

Bienaventurados los ignorantes, porque de ellos será la sabiduría.

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